Hernia discal en perros: causas, síntomas y tratamiento
Al igual que los humanos, los perros también pueden sufrir hernias discales. No siempre provoca dolor inmediato en los animales, pero es necesario permanecer alerta ante las señales de alerta de la patología para tratarla lo más rápido posible. ¿La buena La salud de tu perro depende de ello. Cuando la hernia es aguda, su acompañante puede incluso sufrir una cojera en las cuatro patas. ¿Cuáles son las causas de una hernia? ¿Cómo tratarla si tu perro está afectado?

Hernia discal en perros: definición
Una hernia discal se produce cuando una parte del contenido del disco intervertebral (llamado núcleo pulposo) atraviesa un desgarro o grieta en la capa externa del disco (llamado anillo fibroso). Esto puede provocar presión sobre los nervios que atraviesan el canal espinal, lo que puede provocar síntomas como dolor, debilidad o pérdida de sensibilidad o movimiento en las extremidades.
Los perros mayores tienen más riesgo de desarrollar una hernia de disco, especialmente los perros grandes como los grandes daneses, Rottweilers, el Akitas Y el Labradores. Los perros obesos y aquellos con problemas de postura también corren un mayor riesgo.
Síntomas de la hernia discal
Los síntomas de una hernia discal en los perros pueden incluir dolor, debilidad, pérdida de sensibilidad o movimiento en las extremidades, dificultad para caminar o levantarse, pérdida del control de la vejiga o las heces y aumento de la sensibilidad al tacto en la región lumbar o la cola.
Si su perro presenta alguno de estos síntomas, es importante llevarlo al veterinario lo antes posible, ya que una hernia de disco puede ser una afección grave que causa daños permanentes si no se trata rápidamente.
Las etapas de la hernia discal
Hay una gradación en el grado de gravedad de la hernia discal.
- Etapa 1: El perro tiene dolor.
- Etapa 2: las habilidades motoras se reducen, pero el animal aún puede caminar.
- Etapa 3: comienza la parálisis. El perro no puede moverse por sí solo. El dolor está presente y el animal es sensible a él.
- Etapa 4: El perro está completamente paralizado, pero sigue siendo sensible al dolor.
- Etapa 5: El perro está completamente paralizado y ya no es sensible al dolor.
Por supuesto, el tratamiento dependerá de qué tan avanzada esté la hernia discal.
Diagnóstico de hernia discal
El diagnóstico de una hernia discal en perros se puede confirmar mediante una radiografía o una resonancia magnética (IRM). Es preferible realizar una radiografía de contraste, con la inyección de un medio de contraste, para mostrar claramente la hernia discal en las imágenes. El escáner permite ser aún más precisos. Estas manipulaciones se realizarán de acuerdo con el equipo disponible en su clínica. Puede ser necesario ponerse en contacto con una clínica mejor equipada.
¿Cómo tratar una hernia discal en perros?
Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento puede incluir medicamentos para aliviar el dolor y reducir la inflamación, así como fisioterapia para fortalecer los músculos y mejorar la movilidad. En algunos casos, es posible que sea necesaria una cirugía para extraer la parte del disco que ejerce presión sobre los nervios.
En las etapas 1 y 2, la cirugía aún es posible, pero el veterinario normalmente preferirá los tratamientos conservadores. El perro descansará por completo y, desde luego, no tendrá que moverse. Es posible que tenga que amarrarlo en casa para evitar que se mueva. El veterinario prescribe tratamientos para combatir el dolor y la inflamación. La convalecencia es larga, dura entre dos y ocho semanas. Si el veterinario no nota ninguna mejoría, se planteará la operación.
La cirugía es el tratamiento preferido para las hernias discales en estadio 3 a 5. Debe realizarse tan pronto como sea posible después de que se haya hecho el diagnóstico. El veterinario abre el canal espinal para eliminar la compresión de la médula espinal. Esta es una parte muy sensible de la anatomía y, por lo tanto, esta operación no está exenta de riesgos. En los casos más graves de hernias discales, la operación no permite recuperar la movilidad del animal, especialmente en los estadios 4 y 5.
Cómo cuidar a tu perro después de una hernia discal
Una hernia discal no es una afección que deba tomarse a la ligera. Después de la cirugía, vigile de cerca a su amigo de cuatro patas. No podrá caminar y, por lo tanto, tendrá que recibir ayuda en todos los aspectos de su vida diaria. Esté atento, especialmente en lo que respecta a la formación de úlceras por presión, si su perro no puede curarse por sí solo. En ocasiones será necesario realizar sesiones de rehabilitación con un fisioterapeuta especializado.
Prevenir la aparición de una hernia discal sigue siendo un desafío. Si tu perro pertenece a una raza predispuesta, trata de limitar ciertos movimientos (subir escaleras, levantarse y bajarse del sofá, etc.).