¿Tienes que lavar a un gato?
A diferencia de los perros, el aseo es una práctica poco habitual entre nuestros amigos gatos. Sin embargo, Lavar un gato a veces puede ser útil. Por lo tanto, es importante conocer las acciones correctas a implementar para una sesión de limpieza óptima.

¿Es necesario lavar un gato?
El gato, este meticuloso peluquero
Los gatos son naturalmente muy limpios, lo que hace que sea muy raro tener que lavarlos, a diferencia de los perros, ¡incluso si algunos perros, como Shiba Inu, son conocidos por ser particularmente limpios! Gracias a su lengua áspera y a su gran flexibilidad, se puede lamer en casi cualquier lugar para garantizar una higiene perfecta. Se estima que un gato pasa un tercio del día lavándose.
La acción de lamer le permitirá mantener el pelaje limpio, al eliminar la suciedad y el polvo, pero también al eliminar los parásitos que se encuentran allí. Además, la aspereza de su lengua tendrá el efecto de tirar de su cabello, lo que liberará una glándula cutánea que hará que su cabello sea impermeable al frío. En verano, por el contrario, lamerlo humedecerá su pelo para mantener fresco al gato.
Por último, lamer no siempre tiene una función estética. En ocasiones, un gato se lame cuando está estresado, o cuando quiere recuperar su olor, después de haber estado en contacto con otro animal o un humano. Lamer en exceso también debería alertarlo de posibles lesiones o irritaciones.
¿Cuándo debes lavar a un gato?
¿Puedes lavar a un gato? La respuesta es sí. Aunque rara vez es necesario lavar a tu gato, hay algunos casos en los que puede resultar útil. En primer lugar, cuando tu gato ya no puede lavarse solo: puede ser de forma temporal, por ejemplo, durante un período de convalecencia tras una operación, o de forma más continua, cuando envejece y tiene dificultades para lamerse. Otro escenario: tu gato está demasiado sucio para lavarse solo, lo que puede ocurrir por varias razones (barro, grasa, etc.). En estos casos, un poco de ayuda por tu parte puede ser bienvenida para que no pase varios días intentando que su pelo vuelva a ser blanco y brillante.
Por último, algunas razas de gatos requieren ser lavadas. Este es el caso de los gatos de pelo largo, cuyo pelaje es más difícil de mantener. Del mismo modo, las razas de gatos sin pelo, como las Sphynxes, requieren un lavado más regular. De hecho, tienden a acumular más suciedad que las razas peludas, y su piel genera una mayor cantidad de sebo a diario. Se recomienda lavar a los gatos Sphynx al menos una vez al mes para evitar que su piel se engrase.
Si vas a bañar a tu gato, es importante enseñarle a tolerar bien el proceso desde temprana edad. Acostumbrá a tu pequeño gatito a que lo manipulen. Hará que sea más fácil para ti. Por supuesto, también ocurre que tienes que lavar a tu gato de vez en cuando. Si te preocupa no poder hacerlo tú mismo, no dudes en buscar la ayuda de un veterinario y seguir sus consejos.
Cómo lavar un gato: paso a paso.
En primer lugar y ante todo
Los gatos, por naturaleza, no están muy entusiasmados con el contacto con el agua. Por este motivo, lavar a tu gato puede ser una tarea difícil. Por lo tanto, es mejor acostumbrarlo a los baños desde una edad temprana. En cualquier caso, antes de considerar bañar a tu gato, primero comprueba su reacción al agua. Para ello, utiliza un paño húmedo y empieza a frotar suavemente a tu gato con él, mientras observas cómo reacciona. Si la reacción de tu compañero es demasiado hostil, no insistas y vuelve a probar suerte al día siguiente. Si acepta este primer contacto, puedes empezar a prepararte para el baño.
El equipo que debe tener a mano
Para lavar a tu gato, primero necesitarás una bañera o, en su defecto, un lavabo. Para la limpieza, no utilices jabón ni champú para humanos, ya que pueden resultar muy perjudiciales para tu animal. Consigue un champú especialmente diseñado para gatos, pidiéndole consejo a tu veterinario o en una tienda de mascotas. También necesitarás una toalla (o incluso un secador de pelo si lo lavas en invierno) para secarlo, un cepillo (especialmente si tiene pelos largos) y un juguete para distraerlo si es necesario.
¿Cómo elegir los productos de limpieza adecuados para tu gato?
¿Puedes usar champú para perros para lavar a un gato? Si bien, por supuesto, debería prohibirse el uso de un producto para humanos, está prohibido el uso de productos destinados a otros animales. No utilices champú para perros para lavar a tu gato: el pH de la piel de estos animales es diferente. Podrías ver problemas dermatológicos en tu mascota.
Existen diferentes tipos de productos y champús para lavar a tu gato. Algunos requieren agua para ser eficaces. Otros, como el champú seco, se deben aplicar simplemente sobre el pelaje del gato, sin enjuagarlo. Este tipo de champú suele ser más tranquilizador para tu mascota.
La preparación
Antes de lavar a un gato, algunos preparativos son importantes para que todo vaya bien. Primero, corta las garras de tu gato para que no te hagan daño (recuerda que a los gatos no les apasiona mucho el agua). Si tiene el pelo largo, cepíllalo bien para evitar nudos que puedan dificultártelo. A continuación, llena el fondo de una bañera o lavabo con agua a una temperatura de 36 a 37 °C. Ten cuidado de que el agua no esté ni demasiado caliente ni demasiado fría, ya que sería muy desagradable para tu bola de pelo. Colócale una toalla en el borde para que pueda sujetar algo en caso de resbalarse. Eso es todo, ¡ahora estás listo para hablar en serio!
El caso del champú seco
Los champús secos vienen en forma de espumas. Coloque espuma en un paño o en una toalla y frote. No pongas musgo directamente sobre el animal. Frote durante unos 30 segundos y, a continuación, cepille para eliminar el exceso de producto. ¡Tu gato no habrá necesitado mojar ni un pelo!
La limpieza
Para bañar a tu gato, intenta meterlo a la bañera o al estanque de buena gana atrayéndolo con una golosina o un juguete. Si eso no funciona, colócalo tú mismo, asegurándote de acariciarlo y tranquilizarlo con palabras amables. Una vez que esté en la bañera, mójalo gradualmente, evitando con cuidado que le entre agua en los ojos, los oídos o la nariz. A continuación, puede empezar a enjabonarlo de forma gradual y delicada, excluyendo la cabeza.
Enjuagar y secar
Una vez que tu gato esté lavado, es hora de enjuagarlo. Es mejor no usar el cabezal de la ducha para enjuagarlo, ya que sin duda lo asustará. Utilice el agua que ya tiene en la bañera si todavía se puede utilizar; en cualquier caso, hágalo a mano. También puedes, si lo deseas, lavarle la cabeza con una toalla húmeda, evitando nuevamente sus orejas, ojos y nariz. Para sacarlo de la bañera, envuélvalo con una toalla. Se debe tener cuidado para asegurarse de que su gato no se resfríe. Una vez que esté fuera de la bañera, frótalo suavemente con la toalla hasta que se seque. Si acepta secadores de pelo, úsalos. Una vez que esté completamente seco, ponlo en una habitación caliente para que termine de secarse y dale un capricho porque se lo ha ganado.
Por último, el mantenimiento de un gato no solo implica la belleza de su pelaje. También es importante cuidarlo en su conjunto. ¡Limpia las orejas de tu gato, córtale las garras y cepíllalas con regularidad para tener un gato perfectamente sano!